RF Lucchetti Editado por: Marco Auerélio Lucchetti
El cine, el séptimo arte, nació en invierno. Y en París, el invierno es oscuro y sombrío. Viene acompañado de un viento frío y cortante que crea torbellinos. También viene con una lluvia ligera y... persistente. Las fachadas de las casas se vuelven más oscuras, el agua salpica sobre aceras. Solo los árboles permanecen luminosos, y sus últimas hojas cubren el suelo. de las grandes y silenciosas avenidas y de bulevares temblor. O El Boulevard des Capucines tiene sus viejos árboles con parches redondos y troncos blanquecinos. CEl viento hace caer las hojas muertas de las ramas, una lluvia dorada. Es diciembre de 1939. Estalló la guerra. Los grandes escaparates de las tiendas suavizan la luz al final del crepúsculo. Manuel Villegas López, el renombrado escritor, crítico e historiador español, se detiene ante el enorme edificio y mira su reloj. Su imaginación viaja al pasado… al pasado… Hasta diciembre de 1895. El historiador se acerca al edificio. Ve el número 14. Y lee la inscripción en el mármol: “"Aquí, el 28 de diciembre de 1895, tuvo lugar la primera sesión pública..." "Fotografía animada, utilizando el aparato cinematográfico de los hermanos Lumière."” “"El cine no tiene monumentos que describan su historia."”, Villegas piensa López. Él es el dueño de este edificio, pero representa la vida del cine. Aquí estaba el El Grand Café, en cuyo sótano, en el Salón Indien, se instaló el primer cine del mundo. AParecía haber treinta y tres curiosos observadores, cada uno pagando un franco. Era una tarde como aquella, gris y fría, bajo la lluvia fina y persistente, bajo el susurro de los árboles que perdían sus hojas. Villegas López se encoge dentro de su grueso abrigo. Su mirada triste vaga por el tiempo, como si quisiera encontrar la imagen de aquella tarde para que pudiera ser el feliz trigésimo cuarto. “"curioso"”. El Grand Café ya no existe. En su lugar, han surgido ocho o diez grandes escaparates muy iluminados que rodean la esquina de la Rue Scribe. Sobre ellos, en letras de bronce, se lee el letrero: “"Agencia Cook"”. Y en los escaparates, anuncios de viajes. Palmeiras: “"Tahití y las islas paradisíacas de Polinesia."” Montañas, lagos: “"Visita Noruega."” Las pirámides de Egipto y la cima nevada del monte Fuji… Banderas multicolores de exposiciones internacionales. La lujosa cabina del último transatlántico y el modelo más reciente de avión de pasajeros. Un tren a toda velocidad parece querer saltar del cartel. “"Viaja por todo el mundo con Cook Agency."” En aquella primera proyección, se mostraron diez películas, cada una de ellas con una duración ligeramente superior a un minuto. La llegada de un tren a la estación e Los trabajadores abandonando la fábrica Lumière Estos son dos de los más famosos.
Una escena de Los trabajadores abandonando la fábrica Lumière.
Estas películas permanecieron en los cines durante varios meses: las primeras entradas recaudaron treinta y tres francos; tres semanas después, recaudaban dos mil quinientos francos diarios, sin publicidad alguna. Eran documentales e informes, o mejor dicho, “viajes"”; y los hermanos Lumière nombraron su invención “"el gran viajero". NPor aquel entonces, el cine solo aspiraba a esto: ser el gran viajero. Y los transeúntes despreocupados entraban al primer cine con la misma ilusión, con el mismo sueño con el que, en esta fría tarde de diciembre de 1939, los transeúntes se detienen ante esos escaparates repletos de carteles de viajes. En el mismo lugar, la misma ventana al mundo. Manuel Villegas López vuelve a mirar el escaparate y comienza a caminar. Son los últimos días de 1939; pero el historiador español tiene la sensación de estar de vuelta en aquel lejano final de 1895. Poco a poco, la figura de Villegas López comienza a perderse entre la multitud de personas que pasan apresuradamente. bulevar húmedo. Llueve, y el viento derrama sobre las ramas doradas… una lluvia de oro…
RF Lucchetti (Rubens Francisco Lucchetti, 1930-2024) fue un escritor de ficción y guionista para la revista Cinema & Comics.